OCTUBRE 25

21.02.2021

Ama al SEÑOR tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente" Mateo 22:37 "

Debo amarle con todo mi ser, porque gracias a ÉL existo, vivo y disfruto las cosas. Mi ingratitud no estaría bien. Es reo de muerte, SEÑOR, el que se niegue a vivir para Ti, de hecho, ya ha muerto porque dice: La mente puesta en la carne es muerte, pero la mente puesta en el Espíritu es Vida y Paz.Rom.8:6 Todos los caminos del SEÑOR son de Salvación y llevan a la Paz, y quien lo sigue no caminará en tinieblas. Sea tu amor a Cristo fuerte, ferviente y constante, para que no huya ante los temores, ni se desmorone por los sufrimientos. Sea tu fuerza el Poder de Cristo, para que no desmayes en tus tribulaciones. Sea la sabiduría de Cristo tu mayor dulzura, para que no te arrastre ni la gloria del mundo ni los placeres carnales. Sea la luz de Cristo tu verdad, para que no te engañe el espíritu de la mentira o del error. De tres formas debemos amar al SEÑOR: Con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas. Amale, pues, sin que te atemorice morir por su amor. Sea el SEÑOR tierno y dulce para tu afecto. Así neutralizas la seducción halagadora y engañosa de la vida, y una dulzura sobrepasará a la otra, como un clavo extrae otro clavo. Sea también Jesús Luz de tu entendimiento y guía de tu razón, para guardarte contra los lazos de la falsa doctrina y del error, manteniendo la fe limpia de dudas y malicia, y para evitar el desorden excesivo e indiscreto de tu vida. Amar al SEÑOR tu Dios, con todo el corazón, con toda el alma y con todas las fuerzas, consiste en desechar cualquier otro amor o placer, huir y despreciar toda gloria humana, desechar toda impureza de la carne y del corazón, y adherirse a todo lo que a ÉL le agrada, pues los que viven según la carne no pueden agradar a Dios Rom. 8:8 Amar así al SEÑOR, con amor espiritual, sólo se logra con la ayuda del Espíritu Santo que mora en nosotros: Ustedes no están en la carne, sino en el Espíritu, si en verdad el Espíritu de Dios habita en ustedes. Y si alguno NO tiene el Espíritu de CRISTO, el tal No es de EL. Rom. 8:9" Bernardo de Claraval