JUNIO 8

13.09.2022

..."Soplen en mi jardín ¡esparzan su fragancia! Que venga mi Amado a su jardín y pruebe sus frutos exquisitos." Cantares 4:16

Una característica del jardín del SEÑOR, es la fragancia, en la que se enfatiza por la variedad y la plenitud de especias mencionadas en los versos anteriores: "Nardo y azafrán, cálamo aromático y canela, con todos los árboles de incienso, Mirra y áloes; ¡todas las mejores especias aromáticas!" Cantares 4:14-15. Todas ellas expresan la idea de dulzura, devoción de amor, de atmósfera inexpresable de celestialidad. El aroma es el alma de la planta. Expresa la esencia más fina y delicada de su vida. Representa nuestra experiencia cristiana en nuestro corazón, que es divina, sensible, espiritual y devota. Es el mismo perfume del corazón, y es en esto que nuestro amado SEÑOR se deleita más.

Algunas de las especias mencionadas son bastante sugerentes: "El incienso" fragancia que proviene del contacto con el fuego, sube como en una nube de olor del centro de las llamas. Habla del corazón cuya dulzura ha sido invocada, puede provenir de las llamas de la aflicción, del fuego del Espíritu Santo, del fuego celestial que enciende todo el corazón hasta que el lugar santo del alma se llena de perfume de alabanza y oración. "El aloe" es una especia amarga, y habla de la dulzura de las cosas amargas, lo agridulce, que tiene su propia fina aplicación que sólo pueden entender los que la han sentido. "La mirra" se usaba para embalsamar a los muertos, y habla de la muerte de algo en nuestro interior. Es la dulzura que viene al corazón después de que ha muerto a su propia voluntad, al yo, al orgullo y al pecado. Oh, el encanto inexpresable que se cierne sobre algunas vidas simplemente porque llevan en su rostro probado y en su espíritu apacible la huella de la cruz, la santa evidencia de haber muerto, a los fuertes deseosa a una voluntad orgullosa, pero que ahora está para siempre a los pies de Jesús.

Analicemos si los perfumes y los dulces olores "de todas las mejores especias aromáticas" del corazón, están esparciendo su fragancia para el SEÑOR. "Porque para Dios somos olor grato de Cristo...." 2 Cor.2:15. Este es el llamado del SEÑOR para que permitamos que todos los demás intereses y afectos se concentren en Su gran amor, y cuando hagamos esto, solo entonces podremos satisfacer Su corazón. El amor de Dios es celoso de nuestro propio bien tanto como de Su propia gloria, y Él no puede aceptar un corazón dividido en un vínculo tan especial como el del matrimonio Divino. Si queremos conocer el gozo del SEÑOR y hacer que nuestro Amado habite con nosotros, debemos estar consagrados a ÉL, así con toda libertad podemos decir con la esposa del cantar: "Que venga mi amado a su jardín", y Él nos recibirá y seremos Suyos

"Que venga mi Amado a su jardín y pruebe sus frutos exquisitos". Esta es la entrega de la novia a su Amado con todos los tesoros de su afecto y de su vida y, al mismo tiempo, el reconocimiento de su dependencia de un poder superior para evocar la dulzura que dormitaba en su ser. Ni siquiera todas las especias aromáticas que él había mencionado podían despedir su perfume hasta que su propio aliento sopló sobre ellas por primera vez. Este es el grito de dependencia del Espíritu Santo por cada nuevo soplo de amor o alabanza. No tenemos en nuestros corazones nada de nosotros mismos, "pues nuestra capacidad viene de Dios"2 Cor.3:5. Cada movimiento o aspiración de piedad, oración o alabanza deben ser despertados de nuevo por el soplo de Dios mismo.

La esposa haciendo la voluntad de Dios se hace pariente de Cristo. Marc.3:35 De este modo se transforma en jardín florido, cuyos brotes son un paraíso con frutos exquisitos. Así ha preparado el alimento que le agrada al Esposo: "Mi alimento es hacer la Voluntad del que me ha enviado y llevar a cabo su obra" Jn 4:34. Éste es el alimento exquisito que desea y espera el Amado encontrar en el jardín de la esposa, de la Iglesia, de cada fiel, que todos los días clama: Santificado sea tu Nombre y "hágase tu voluntad" Mt 6:9-10. Hacer la voluntad del Padre y realizar su obra es la misma cosa, pues "Él quiere que Todos se salven y lleguen al conocimiento pleno de la verdad" 1Tim 2:4. Sí, dichoso el jardín que tiene a Cristo como Labrador, pues el fruto que Él quiere de cada creyente, es el que se reproduce en otros.

Que nuestro Maestro pueda deleitarse en nosotros como en Su Esposa a causa de nuestra fecundidad. Que nuestra vida de consagración a Él se multiplique en otros, no por un gran esfuerzo personal, sino por una vida espontánea que fluye por el poder del Espíritu Santo. Dios quiere que cada uno de nosotros sea una semilla sembrada en buena tierra que brote y de cosecha, al treinta, al sesenta y a ciento por uno Mar.4:20. Nuestra salvación no es un lujo ni un privilegio egoísta, sino una confianza sagrada. La gracia que nos ha salvado también puede salvar al mundo. La bendición que hemos recibido puede ser multiplicada por todas las personas que estén dispuestas a recibirla. Cada nueva experiencia nuestra nos es dada, no solo para nosotros mismos sino para alguien más. Todo lo que Dios hace por nosotros, está destinado por Él a reflejarse y transmitirse a través de nuestras vidas, para que por medio de nosotros se alegren el desierto y la soledad; el yermo se goce, y florezca como la rosa. Isaías 35:1

El jardín de la esposa del Cantar era para su amado y para nadie más. Ella no quería ser dulce para que otros pudieran ver su dulzura, sino para que el Esposo quedará satisfecho. ¡Nuestro jardín es Todo para el SEÑOR! Es nuestro corazón para ÉL, nuestro amor para Él, nuestra oración para Él, nuestro servicio para Él, para que nuestro Esposo Celestial esté complacido. Y nuestro lema debe ser: "Para mí el vivir es Cristo". Fil.1:21, y "si vivimos, para el SEÑOR vivimos; y si morimos, para el SEÑOR morimos. Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del SEÑOR somos." Rom.14:8 ¡Vaya! es bienaventurado y hermoso brillar sólo para Cristo, derramar un delicioso perfume de adoración y alabanzas sobre Su cabeza y Sus pies, servir no al hombre sino al SEÑOR, y que de Todo lo que hagamos por otros, le escuchemos decir: " Todo lo que hicieron a mis hermanos necesitados a mí me lo hicieron". Mateo 25:40. -A.B. Simpson