JULIO 5

02.07.2021

Me buscaran y me hallaran, cuando me busquen de todo corazón. Jeremías 29:13

Las posibilidades y la necesidad de la Oración están grabadas en los fundamentos eternos del Evangelio. La relación que se establece entre Padre e hijo y el pacto decretado entre los dos tiene en la Oración la base de su existencia. La Oración es la condición por la cual el Evangelio avanza victorioso y todos los enemigos son vencidos de manera que sea posible tomar posesión de la herencia legítima de los hijos de Dios.

Estos son tiempos cuando las verdades de la Biblia necesitan ser enfatizadas y reiteradas, porque han sido contaminadas con teorías y prácticas fundadas en la falsedad. Más aún, la tendencia de estos tiempos es la de hacer ostentación en cosas visibles y materiales, lo cual debilita la vida y disipa el espíritu de la oración. Puede haber mucha apariencia de oración y muchas cabezas bajas dentro de las iglesias, pero aun así hay una ausencia total de oración auténtica. Pueden exhibirse actitudes, y muchas palabras, pero no oración verdadera.

Orar es elevar un ardiente clamor a Dios por alguna cosa específica, juntamente con la cual vendrán muchos otros dones y gracias. Como portadores de ellos llegarán a nuestra vida la fortaleza, la paz, la quietud y la fe. Cristo es en sí mismo es la mejor ilustración y definición de la oración. Él oró como ningún hombre jamás lo ha hecho. Él colocó la oración sobre una base elevada, con los resultados más grandiosos que se han conocido. Nunca podremos estar más cerca del Cielo, de Dios y en más profunda simpatía y comunión verdadera con el SEÑOR Jesucristo que cuando oramos.

La Oración no es asunto de colegios o seminarios. Es mucho más importante y urgente que los creyentes Oren con fervor, a que sean entrenados en la homilética y didáctica de la Oración. Dice Apoc. 4:6: Como «llenos de ojos por delante y por detrás». Sólo aquellos que poseen una visión profunda y verdadera pueden hacer buena administración de la Oración. Los ojos sirven para ver. Así sucede en el área espiritual: la visión y la vigilancia abren la facultad del conocimiento tanto interno como externo. Y es por medio de la Oración que los ojos de nuestro corazón son abiertos, los misterios profundos de la gracia son revelados y nos da ojos para poder ver a Dios.

La Oración verdadera nace del corazón y es guiada por el Espíritu Santo, como la oración de Ana: '" ...he derramado mi alma delante de Jehová" 1 Sam 1:15. Y Dios prometió a Su pueblo que "le hallarán cuando lo busquen de Todo corazón" Jer. 29:13. Hagamos también que toda la Oración de nuestros días sea derramar el alma ante Dios y buscarle con todo el corazón.... -Edward M.Bounds"

Si conocieras el don de Dios." Juan 4:10 La maravilla de la Oración se revela justamente allí, junto al pozo donde vamos a buscar nuestra agua; allí Cristo va al encuentro de todo ser humano, es el primero en buscarnos y el que nos pide de beber. Jesús tiene sed su petición llega hasta los profundidades de Dios que nos desea. La Oración, lo sepamos o no, es el encuentro de la sed de Dios y de la sed del hombre. Dios tiene sed de que el hombre tenga sed de Él." Anónimo