ABRIL 20

03.04.2023

.... Y había otras barcas con Él". Marcos 4: 36

Estas "otras barcas" nos recuerdan a ti y a mí. Se hicieron a la vela con Jesús, y cruzaron el mar con Él hasta la región de Gadar. Fíjate en algunas cosas acerca de la gente en estas "otras barcas", porque te voy a comparar con ellas.  1.- Necesitaban el cuidado de Cristo. 2.- Necesitaban la salvación en Cristo. 3.- Los alcanzó la calma.

1.- Necesitaban el cuidado de Cristo. Amenazaba una tormenta, probablemente se oía el murmullo de un trueno a lo lejos, el viento se levantaba y el agua estaba agitada. Sentían que sería bueno de manera especial tener el cuidado de Aquel que podía hacer cosas poderosas por ellos. Tal vez lo escucharon decir a Su propia tripulación: "Pasemos al otro lado", y pensaron: "Y también podemos ir y estar seguros con Él". Nosotros como estas "otras barcas", tenemos que hacer un viaje al otro lado. Puede que en esta vida tengas muchas tormentas, pero una cosa sé, necesitas a Cristo. Cada culpa por el pecado, el temor, el presentimiento, es el murmullo del trueno. Una ola de esa tormenta hundirá tu barco hasta el fondo. "El alma que pecare, morirá."Ezeq.18:20 Entonces este es un tiempo de tormentas en el mundo. Los últimos días van a tener tempestades peculiares, "el mar y las olas rugirán". Solo aquellos que tengan a Jesús con ellos llegarán a salvo al otro lado, a la orilla, y es terriblemente peligroso estar sin Él. ¡Oh, las tormentas de los últimos días!

2.- Necesitaban la salvación en Cristo. El mismo Jesús que salvó a Pedro, a Juan y a Pablo, es quien puede salvarnos. La misma obediencia a la Ley, la misma sangre derramada en la Cruz, forman la justicia de un pecador. Necesitas Su salvación. Sé como las otras barcas, ven y escucha. Quién más puede bendecirte sino Cristo. Cuando el Salvador me despertó por primera vez y me mostró por qué murió, dijo: Ninguna alma que cree en mí y ha sentido Mi reposo puede perecer. Pacífica y tranquila la marea de la vida Cuando navegué contigo por primera vez, Mis pecados perdonados, ninguna lucha interior, Mi pecho un mar de cristal. SEÑOR, sálvame que perezco: "Paz, paz, quédate quieto, pecho furioso, mi plenitud es para ti", habla el Salvador y todo es reposo, como las olas de Galilea". M'Cheyne

3.- Los alcanzó la calma. Después del peligro y el miedo y la alarma, las olas golpeando el barco de modo que se llenaba de agua. Marc. 4:37, Cristo dice, "Calla, enmudece", Marc.4:37, Y hay una gran calma. Ahora "las otras barcas" comparten también el asombro, "¡Quien es este que aún el mar y el viento le obedecen!" Ven a Él y compartirás la calma. Puede ser que hayas estado preocupado, angustiado y hasta has pensado: "SEÑOR, no te importa que estamos por naufragar". Marc.4:38 Pero, escucha su voz: "Calmate, quédate quieto". Mira la Cruz y escuchalo diciendo al ladrón moribundo: "Hoy estarás Conmigo en el Paraíso." "Paz a ustedes", Juan 20:21 y muestra Sus manos y Su costado. Tú también puedes participar de Su paz. Y cuando vengan otras tormentas podrás decir con David: "Dios es nuestro refugio y nuestra fortaleza." Salmo 46:1 Cuanto más conozcas a Cristo, más dirás: ¡Qué poderoso Salvador! ¡Oh que las otras barcas vengan a navegar con Jesús! ¡Obtendrán Su cuidado, Su salvación y Su calma! -Andrew Bonar

"No me importa que ruja feroz tempestad, la furia del viento, o la ira del mar; no temo los naufragios, pues conmigo llevo a Jesús, mi refugio, mi guía, mi paz. Mientras Tú estés cerca, oh SEÑOR, de mí, viviré contento, moriré feliz; seguro, aunque todo sucumba alrededor, he de hallar mil mundos contigo después". Felipe Doddrige