ENERO 20

07.01.2023

"Anda delante de mí, y sé perfecto". Génesis 17:1

Habían pasado mínimo trece años desde que Dios prometió por primera vez que le daría un hijo a Abraham. Años de dolor y disciplina, pero Dios no lo había olvidado. Siempre en tales circunstancias, la voz eterna del SEÑOR nos invita a caminar delante de Él y a ser perfectos, confiando que es Su obra en nosotros y no en nuestras fuerzas para lograrlo, porque sería imposible. Nuestra entrega debe ser completa, nuestra obediencia absoluta, nuestra fe fijada firmemente en el Promotor y Autor de la Fe. Solo así Él puede cumplir Su pacto, que incluye la fecundidad, la salvación de nuestros hogares, la herencia y la abundancia de la capacidad de reproducción espiritual.- FB Meyer

El verdadero poder consiste en andar delante de la faz del Dios poderoso; y para ello es preciso que el corazón no esté ocupado con otro objeto que no sea Dios mismo. Si descansamos en la criatura, no andamos delante de Dios, sino delante de la criatura. Es de la mayor importancia que sepamos delante de quién andamos y cuál es el objeto que perseguimos. Dios debe llenar por completo nuestro porvenir, sin que los hombres y las circunstancias intervengan en absoluto, esta es la única manera de elevarse sobre el mundo, y andar por la fe, porque la fe llena la escena tan completamente de Dios que no queda lugar para la criatura ni para el mundo. Entonces, toda otra cosa desaparece, y puedo decir con el salmista: "Alma mía, en Dios solamente reposa, porque Él es mi esperanza. Él solamente es mi roca y mi salvación. Es mi refugio, no resbalaré". Sal. 62:5-6. - Charles Mackintosh

Nuestro bendito SEÑOR parece haber tenido estas palabras claramente a la vista, cuando dijo: "Por tanto, sean perfectos, así como su Padre celestial es perfecto".Mateo 5:48 Razonamos con nuestra mente finita y decimos ¡No puede ser, esto es imposible! Pero, cuando aceptamos a Cristo y creemos en Su obra de redención por nosotros, nacemos de nuevo Juan 3:3, somos nuevas criaturas 2 Cor.5:17, salvos de toda culpa, contaminación y poder del pecado. Esto implica ser llenos de la plenitud de Dios, tener a Cristo morando continuamente en el corazón por la fe, arraigados y cimentados en el amor. Esto es andar delante de Dios y ser perfectos, porque Él habita y reina en nuestro corazón y nos guarda de todo pecado: "Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios, no practica el pecado, pues Aquel que fue engendrado por Dios lo protege, y el maligno No lo toca". 1 Juan 5:18

Este es el estado en el que el hombre fue creado, porque fue hecho a imagen y semejanza de Dios. Este es el estado del que el hombre cayó, porque rompió el mandato de Dios. Y este es el estado en el cual toda alma debe ser levantada y que morará con Dios en gloria; porque Cristo se encarnó y murió para quitar el pecado mediante el sacrificio de sí mismo. ¡Qué glorioso privilegio! Y quién puede dudar de la posibilidad de su logro, del amor omnipotente de Dios, el mérito infinito de la sangre de la expiación y el poder omnipresente y purificador del Espíritu Santo. Entonces que sea proclamado desde el cielo: "Camina delante de mí , y sé ¡perfecto! Purifica la vieja levadura, para que seas una nueva masa para Dios; y así serás perfecto, como tu Padre que está en los cielos es perfecto. Recuerda que la sangre de Cristo limpia de todo pecado. Miles de objeciones sobre textos aislados nunca pueden disminuir, y mucho menos destruir, el mérito y la eficacia de la gran Expiación. - Adam Clarke