MAYO 22

08.07.2022

Al Presente ninguna disciplina(prueba, aflicción, tentación) parece ser causa de gozo, sino de tristeza. Sin embargo, a los que han sido ejercitados por medio de ella, Después les da fruto apacible de justicia. Hebreos 12:11


La gente a veces se irrita cuando tiene problemas. Se preocupan y culpan a Dios. Preguntan: "¿Qué he hecho yo, por qué Dios me está castigando así?". Pero Dios puede no estar castigando en absoluto: Dios nos disciplina para nuestro bien, para que podamos participar de su santidad. "Ninguna disciplina parece agradable en el momento, sino dolorosa. Pero después produce una cosecha de justicia y paz para los que en ella han sido instruidos". El presente es duro y doloroso, pero habrá un "Después con fruto apacible de justicia".


Muchas personas caen en la desesperación en medio de los desengaños y sufrimientos presentes. Sólo pueden ver lo duro de sus circunstancias presentes. Están justo en medio de todas las pruebas amargas, y no ven luz, ni esperanza, ni consuelo. Necesitamos aprender a alejarnos del presente inmediato y obtener una visión de la experiencia desde una distancia más remota. Vemos solo una parte de la experiencia, mientras estamos en medio de ella. Cuando estamos en medio de la aflicción, solo escuchamos las notas discordantes del dolor y el sufrimiento. " Al presente ninguna aflicción, parece ser causa de gozo, sino de tristeza.". Pero cuando la prueba pasa, la música se vuelve dulce. No es sino después que llega con su alivio, su consuelo, su nueva bendición, que empezamos a comprender el significado de la experiencia que fue tan dura. "Después da fruto apacible de justicia".


Sólo después se puede leer con claridad el significado de muchas de las providencias de Dios. Ahora conocemos en parte; después conoceremos totalmente. 1Cor.13:12 Las cosas que pensamos destructivas y calamitosas, son realmente bendiciones aún en su primera etapa, frutos aún verdes y amargos, no maduros. Dios nos ama y cuando llega el problema, sea cual sea su causa directa y natural, tiene una misión: viene a hacernos mejores, a curarnos de alguna falta, a limpiarnos de alguna mancha, a hacernos más amables, a enseñarnos a ser confiados y fuertes en la fe y más serviciales. En lugar de irritarnos y angustiarnos con la pregunta de cómo Dios puede amarnos de verdad y, sin embargo, permitirnos sufrir, soportar pérdidas, ser tratados injustamente; es mejor que cambiemos totalmente de actitud ante nuestras pruebas, y nos preguntemos más bien qué misión tiene para nosotros este dolor o aflicción, qué lección debe enseñarnos, qué cambio debe obrar en nosotros.


La vida es una escuela. Todas sus experiencias son lecciones. Dios nos está educando. La escuela no es fácil. Toda verdadera educación mira hacia la edificación del carácter más fino y más noble, al final. Es especialmente así en la escuela de Dios, porque Él es el Maestro perfecto. Su propósito no es darnos un momento fácil en el presente, sino hacer algo de nosotros después. A veces nos irritamos, diciendo que Dios es duro y severo, tal vez incluso que es cruel. No podemos ver que alguna vez algo bueno pueda salir de la dolorosa disciplina. No podemos ver que alcanzamos un carácter piadoso, en "la escuela de las pruebas severas"


Dijo un siervo de Dios: "Servir a Dios y amarlo es más alto y mejor que la felicidad, aunque sea con los pies heridos, las manos sangrantes y el corazón cargado de dolor". Debemos guardarnos del temor del costo de las mejores cosas de la vida. Si no podemos pagar el precio, no podemos obtener las bendiciones. Debemos tener el invierno agudo de la aflicción, si queremos tener, poco a poco, la primavera afable con sus capullos rebosantes. No hay prueba en nuestra vida que no nos llegue como portadora del bien. No sabes qué veneno estaba escondido en la copa, que creías que estaba llena hasta el borde de felicidad. Dios te la quitó para salvarte de un dolor más profundo y amargo que el que ahora estás soportando. "Al presente ninguna aflicción parece ser causa de gozo, sino de tristeza. Sin embargo, a los que han sido ejercitados por medio de ella, después les da fruto apacible de justicia. "

Nos lamentamos de lo que hemos perdido. En la agudeza de tu dolor te parece que nada de lo que venga después compensará lo que has perdido y lo que estás sufriendo. Pero habrá un después, estemos seguros que cuando "el después" haya abierto sus tesoros se verá que Dios es bueno y amoroso precisamente en lo que hizo. Confía en Dios. El futuro se extiende hacia los años eternos. Si no en esta vida, entonces en algún lugar del gran eterno después podrás decir: "¡Ahora entiendo!" "Toda disciplina parece al presente dolorosa, pero después da frutos apacibles de justicia." .J.R.Miller