MAYO 18

08.07.2022

Y vuelto a la mujer, dijo a Simón: ¿Ves esta mujer? Entré en tu casa, y no me diste agua para mis pies; mas ésta ha regado mis pies con lágrimas, y los ha enjugado con sus cabellos. No me diste un beso; mas ésta, desde que entré, no ha cesado de besar mis pies. No ungiste mi cabeza con aceite; mas ésta ha ungido con perfume mis pies. Lucas 7:44-46

Nunca entenderemos la grandeza del perdón de Dios, ni lo podremos amar con todo nuestro corazón, con toda nuestra mente y todas nuestras fuerzas, si no entendemos la trascendencia de nuestro pecado. Pero cuando entendemos la implicación de nuestro pecado, podemos recibir y entender la implicación del perdón en Cristo. Quien se hizo por nosotros pecado y también ofrenda por nuestros pecados. Por eso Cristo es la propiciación por nuestros pecados, de manera que su muerte es la ofrenda que perdona nuestra transgresión, cubre nuestro pecado y borra nuestra iniquidad. Con razón David exclamó: ¡Bienaventurado es aquél cuya transgresión es perdonada, Cuyo pecado es cubierto! ¡Cuán bienaventurado es el hombre a quien el Señor no culpa de iniquidad ! Salmo 32:1-2 "Pecado" significa errar al blanco, hacer algo que no agrada a Dios o fuera de su voluntad. "Iniquidad" significa perversión o maldad. Pero también usa tres palabras para hablar del perdón: "Perdonado" que significa levantado. "Cubierto" que significa oculto o invisible. Y "no imputado" significa borrado o no grabado. ¡Esto es grandioso! ¡Hay restauración en Dios para todo aquel que cree y le busca!


Esta mujer, conocida como pecadora en la ciudad. Lucas 7:37 Comprendió la magnitud de sus pecados, pero también le fue revelado que más grande es el amor del SEÑOR para perdonar y cubrir todos nuestros pecados. Solo aquel que reconoce a Cristo como Dios, SEÑOR y Salvador, puede postrarse a sus pies (Jn. 8:24). Solamente el que reconoce a Jesús puede recibir perdón de pecados; porque en Él hay poder para perdonar. Por lo que le debemos al SEÑOR verdadera gratitud y adoración cada día. Porque el Padre tales adoradores busca que le adoren. "Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren." Juan 4:23-24 Así esta mujer nos da ejemplo de cómo debemos adorar al SEÑOR:


" No me diste agua para mis pies, pero ésta ha regado mis pies con lágrimas," ¡Qué sorprendente es la diferencia entre la conducta de Simón quien amó poco, y esta mujer quien amó mucho! El orgullo y religiosidad de Simón no le permitieron reconocer la magnitud de sus pecados ni el poder perdonador del SEÑOR, creyó que era más santo, por lo que juzgó con malicia mundana sus manifestaciones de amor a Jesús. Lucas 7:39. Y pese a toda su riqueza y una espléndida preparación, omitió las marcas comunes de respeto y afecto para su invitado. Con razón el SEÑOR le dijo: "pero a quien poco se le perdona, poco amor muestra."Lucas 7:47. Es decir, quien cree que sus pecados no son graves poco ama. No te ensoberbezcas, pues si teniendo tú también necesidad de un gran perdón, se te perdona poco; es porque tu amor es muy pequeño. En cambio, ella, humildemente, reconociendo la multitud de sus pecados y sintiéndose perdonada, se inclinó a los pies de Jesús y los lavó con sus lágrimas, para demostrar no solo su gran amor por el SEÑOR, sino su rendición total, su devoción, su gratitud y adoración a su nuevo amor divino: ¡Su SEÑOR y Salvador Jesucristo!


"No me diste un beso; mas ésta, desde que entré, no ha cesado de besar mis pies." no había dejado de besarlos. El beso, en sentido figurado, muestra respeto, devoción, honrar, apegarse, sumisión. Ella con sus besos decía a Jesús: "Te amo, te respeto, tú eres mi Rey, eres mi SEÑOR, me rindo a ti. "Los entretenimientos más espléndidos no siempre expresan la mayor bienvenida. Puede haber en ellos mucha falta de sinceridad, mucha búsqueda de popularidad, activismo, o" algún otro motivo''; pero tal motivo no podría haber funcionado para inducir a un pecador con el corazón roto a besar sin cesar los pies del Salvador. " -Albert Barnes


"No ungiste mi cabeza con aceite; mas ésta ha ungido con perfume mis pies." Y por último, dice que ella ungió sus pies con perfume. Ungir es consagrar, es separar, dedicar. Ella manifestó al SEÑOR que de ahí en adelante estaba consagrada y dedicada solo al a Él. El perfume era de mirra, también nos habla espiritualmente de las gracias de nuestro Salvador, Jesucristo en Él recibimos gracia, perdón, misericordia de Divina, redención, salvación. Nosotros somos grandes pecadores, pero más grande es nuestro Salvador. ¡Amén!


El SEÑOR y Dios Todopoderoso no te ve nunca externamente. No le interesan tus riquezas, vestidos, carros lujosos, joyas, títulos académicos, preparación teológica, La Biblia lo deja claro: "Dios no mira la apariencia exterior, sino el corazón".1Sam.16:7 Muchos creyentes asisten a la iglesia sin falta, son servidores, ofrendan, diezman, incluso oran y ayunan, pero sus motivaciones no son el amor al SEÑOR sino ser reconocidos y populares. Otros buscan estas cosas materiales, efímeras y temporales, puede que las hayan conseguido, y dicen: "Soy rico, me he enriquecido y de nada tengo necesidad"; pero no saben que ante el SEÑOR espiritualmente hablando son pobres, ciegos y desnudos. Apoc. 3:17 Son como Simón, religiosos que cumplen todo el ritual y las reglas externas, pero poco aman porque no han desarrollado esta maravillosa virtud de la adoración. No saben lo que es adorar en Espíritu y en Verdad, en la misma belleza de la santidad. Han perdido de vista a Jesús y Su Cruz, han olvidado de donde fueron rescatados.


Puede ser que eres servidor, cantas en el coro de la iglesia, predicas muy bien. Pero a menos que llegues a conocer la maravilla del amor puro, divino, santo, y te postres en el secreto, a solas con el SEÑOR, allí donde nadie te ve y digas: "SEÑOR, te piedad de mí pecador, no soy digno de ti.". Todo lo que hayas hecho con la motivación equivocada será infructuoso y vano. Este es tiempo de adorarle. Este no es tiempo de buscar intereses propios, riquezas, cosas materiales, reconocimientos, popularidad y aplausos de los hombres. Este es tiempo de adorar al SEÑOR en la hermosura de su santidad, por Su Gloria, Soberanía y Majestad, es tiempo de adorarle en Espíritu y verdad. Si no haces un pare a tu activismo, escucharás al SEÑOR decirte: "Hijo, estabas demasiado ocupado, muy activo, hiciste muchos amigos, ministraste "los dones del Espíritu" y te jactaste de ellos, fuiste reconocido, recibiste aplausos por tu labor; pero poco me amaste, y lo mismo que Simón: "No me diste agua para lavar mis pies, no me diste un beso, No ungiste mi cabeza." El que tiene oído para oír oiga lo que el SEÑOR dice a Su esposa, la iglesia.

ORACIÓN: "Oh mi buen Jesus, esperanza de los que creen en ti, que a Maria la pecadora que lloraba a tus pies, los regaba con lágrimas, los enjugaba con sus cabellos, los besó tiernamente y ungió tu cabeza con perfume, como prueba de tu infinito amor por el pecador, le concediste el perdón de sus pecados: no desprecies, Jesús misericordioso a este pecador, que postrado ante los pies de tu Majestad y eterna misericordia, los riegue con lágrimas del más sincero arrepentimiento, los bese con la más fervorosa oración y unja tu cabeza con el perfume de la total consagración a ti. Haz que escuche tu suave y dulce voz llena de clemencia, como aquella mujer mereció oír de ti, para que perdonados sean mis muchos pecados, por tus méritos y tu gracia merezca junto con todos los verdaderos creyentes bienaventurados en la gloria, alabarte y adorarte eternamente. Amén." Ludolphus