ABRIL 3

03.04.2023

He aprendido a contentarme cualquiera que sea mi situación. Sé vivir en pobreza, y sé vivir en prosperidad; en todo y por todo he aprendido el secreto tanto de estar saciado como de tener hambre, de tener abundancia como de sufrir necesidad. Filipenses 4:11-12

El apóstol había aprendido el secreto del contentamiento, cualquiera que fuera su lugar o circunstancia. El contentamiento cristiano tiene su raíz en Cristo. "Todo lo puedo en Cristo que me fortalece". Fil.4:13 Cristo nos da una fortaleza que no es humana, sino espiritual, esa fortaleza es el poder de estar por encima de las circunstancias. Entonces ¿quién nos separará del amor de Cristo? ¡Nada! ¡En Él estamos seguros! El contentamiento no es la ausencia de problemas, sino una actitud de aceptación, de tranquilidad y paz en medio de ellos. Y eso solo lo puede dar Dios por medio de su Hijo Jesucristo. Es por Él y sólo en Él que podemos tener y vivir en contentamiento. Un cristiano, que había sido rico, cuando le preguntaron cómo podía soportar tan felizmente su condición reducida dijo: "Cuando era rico, tenía a Dios en todo, y ahora que soy pobre, lo tengo todo en Dios".

Claro está, que los maestros del Falso Evangelio de la prosperidad ignoran este texto y otros de las Escrituras, que debilitan su teología y contradicen sus argumentos. Gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento; porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto", 1 Tim. 6:6-8. Desde los púlpitos con todo fervor, dicen: "¡Dios no quiere que seas pobre, eres hijo del Rey! ¡Si te conformas eres un mediocre! Pero Jesucristo, Rey de reyes, nuestro mejor modelo, vivió en sencillez y con lo esencial. ¿Fue un mediocre por eso? ¿Y Pablo fue otro mediocre? cuando dijo: "He aprendido a contentarme cualquiera que sea mi situación". Es decir, he aprendido a tener equilibrio, a no renegar contra Dios en la pobreza, a no poner mi confianza en las riquezas, a no tenerlas como su ídolo cuando las posee. El enfoque materialista de la teología de la prosperidad ha llevado a muchos creyentes a perseguir las riquezas con gran codicia, ignorando que nuestras riquezas son mayores que las de este mundo. Nuestros tesoros son celestiales, no terrenales.

El amor que arde en las almas entregadas a Cristo se deleita en descansar en Él, en un reposo tranquilo y contento, tengan mucho o poco. Pero el amor por la ganancia es una pasión torturadora, eternamente inquieta e insatisfecha. El que ama el dinero, no se saciará de dinero; y el que ama el mucho tener, no sacará fruto. Ecle. 5:10 El cristiano verdadero como Pablo sabe que todo lo que tiene es don de Dios, y es una manifestación de su amor y está agradecido. En cambio "al rico tanta abundancia le quita el sueño". Ecl.5:10 El sueño del cristiano consagrado es dulce; Habiendo puesto su confianza en el SEÑOR, puede descansar alegremente en Él. Pero para el rico las cosas más preciosas de la vida están más allá del poder adquisitivo de la riqueza, como el sueño que es un don de Dios."Los cristianos debemos ser felices deseando menos en vez de buscar más" - Jeremiah Burroughs.

Aquellos ricos que no están felices ni satisfechos con las cosas que este mundo les ofrece, es porque estas cosas no pueden comprar la felicidad. La raza humana fue creada para conocer y disfrutar de Dios. El gran teólogo Agustín escribió: "Tú nos hiciste para Ti, y nuestros corazones no estarán contentos, hasta que encuentren descanso en Ti." La prosperidad puede acarrear problemas y trae muchas tentaciones. "Porque el amor del dinero es la raíz de todos los males: el cual codiciando algunos, se descarriaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores." 1 Tim.6:10. "Para el cristiano la satisfacción hará que una casa de campo parezca tan hermosa como un palacio. No es pobre el que tiene poco, sino pobre el que quiere mucho". -William Seeker

Sobre el contentamiento cristiano podemos decir que: No hay nada que haga tan feliz al cristiano como la sumisión a la voluntad de Dios. El cristiano está contento con dejar que Dios planee su futuro, aún y cuando los propósitos de Dios sean muy distintos a lo que pensaba. De hecho, el cristiano prefiere la voluntad de Dios antes que sus propios planes, porque sabe que Dios entiende mejor lo que les es benéfico. Su felicidad no surge del tamaño de su saldo en el banco, sino más bien de su voluntad de estar satisfecho con lo que Dios le da. "El Apóstol por su parte, había aprendido una de las más grandes lecciones: la satisfacción con cualquier estado en el que se encontrara. Este es un secreto que solo puede ser adquirido por nuestra experiencia de la vida en la voluntad de Dios. Una vez que el alma vive en Dios y encuentra su ideal más elevado en el cumplimiento de Su voluntad, se vuelve absolutamente seguro que le serán añadidas todas las cosas que necesita. Todo es posible para quienes obtienen su fuerza diaria de Dios. Fil.4:13 -FB Meyer

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