ABRIL 1

03.04.2023

Entonces oró Jonás al SEÑOR su Dios desde el vientre del pez.Jonás. 2:1

Así, vemos cómo cuando el profeta desobediente Jonás 1:17, elevó su voz en oración, había perdido de vista el hecho de que el mismo Dios que le enviaba en aquella misión a Nínive no dejaría de poner sus ojos sobre él, por más lejos que intentara escapar. Dios preparó a un gran pez para que tragara a Jonás, con el propósito de detenerle en su desobediencia y ayudarle a cumplir sus propósitos. Entonces Jonás, en aquella terrible prueba, dentro del vientre del gran pez, invocó a Dios, quien le oyó y ordenó al pez que le vomitara en tierra seca. "Me echaste a lo profundo, en medio de los mares, y me rodeó la corriente. Todas tus ondas y tus olas pasaron sobre mí. Entonces dije: desechado soy de delante de tus ojos, mas aún veré tu santo templo .... Cuando mi alma desfallecía en mí, me acordé de Jehová, y mi oración llegó hasta ti en tu santo templo"Jonas. 2:3, 4 y 7. Al igual que otros santos en la Biblia Jonás unió su oración a un voto: "Mas yo con voz de alabanza te ofreceré sacrificios; pagaré lo que prometí, la salvación es de Jehová" Jonás 2:9.

Pero la oración fue la fuerza poderosa que hizo que Dios ordenara al pez que vomitara a Jonás, a pesar de estar éste en medio de su camino de desobediencia y pecado. ¡Nada es demasiado difícil para la oración, puesto que nada es demasiado difícil para Dios! Es más, aquella oración de Jonás desde el vientre del gran pez y sus poderosos resultados constituyen un tipo en el Antiguo Testamento del poder de Dios en la resurrección del SEÑOR Jesucristo. Nuestro SEÑOR mismo puso su sello de verdad sobre esta relación entre la oración de Jonás y Su resurrección Mat. 12:39-41.

Dios escuchó y liberó a Jonás. Sabía que Dios oye y contesta; que su oído está siempre abierto y atento a la voz de Sus hijos, y que el poder de hacer lo que le habían pedido estaba unido a su voluntad de hacerlo. Así también, todo es posible para los hombres y mujeres que hoy se arrepienten, se arrodillan, oran y saben cómo hacerlo. La oración, ciertamente abre la puerta a los inconmensurables tesoros de los Cielos, y no hay cosa buena que nuestro Padre retenga en Su mano. La oración introduce a aquellos que la practican dentro de un mundo de privilegio y hace descender la fortaleza y el bienestar de los Cielos en las manos de los seres humanos. ¡Cuán rico y maravilloso poder han tenido aquellos que aprendieron el secreto del acercamiento victorioso a Dios!Sin embargo, y por extraño que parezca, a pesar de que contemplamos estas maravillas de las cuales los antiguos fueron testigos, existe hoy día una absoluta negligencia con respecto a la oración. Lo que impera es la oración fría y sin vida del fariseo, sin un verdadero acercamiento a Dios. Vuelven sus rostros a dioses paganos, buscando respuestas que nunca vendrán. Así se hunden en un estado lastimoso, donde han perdido su objetivo en la vida, dado que los lazos con el Altísimo han sido rotos. ¿Y cómo ha ocurrido esto? Sencillamente, porque su tiempo de oración ha sido olvidado y ya no saben cómo orar. ¡Cuán amplia es la provisión de la gracia al orar! ¿Por qué, entonces, la oración no ha salvado el tiempo presente de caer en el agrietamiento moral y en la muerte? Ha sido porque perdimos el fuego sin el cual la oración degenera en un hábito débil e ineficaz.

En la oración de Jonás se manifiesta el poder de Dios para liberar a los suyos. ¡Es lo que puede hacer la oración cuando sencillamente hablamos con Dios! ¡Nada más claro que Dios oye y responde la oración! Ésta era la fe de los santos del Antigüo Testamento. ¡Cuánta necesidad hoy de aprender y enseñar el arte de la oración! La más sencilla de todas las artes y la más poderosa de todas las fuerzas está en peligro de ser abandonada. Los hombres del Antiguo Testamento oraban bien porque eran hombres sencillos y vivían en tiempos cuando la existencia estaba libre de las complicaciones de nuestra época. Ellos eran como niños y, por lo tanto, tenían la fe de un niño.

Que podamos experimentar el poder de la oración, y lleguemos también a darnos cuenta del lugar prominente que ocupó en las vidas de aquellos grandes hombres de Dios. Finalmente, que podamos amar la oración y podamos unirnos al sentir y anhelo de este siervo, Oliver Cromwell, un hombre de Dios que pasó mucho tiempo en oración. En una ocasión estaba mirando estatuas de hombres famosos, cuando se volvió a un amigo y dijo: "Haz la mía de rodillas, puesto que así pienso entrar en la gloria". La oración afecta a todas las cosas. Quien ora no tiene fronteras, y mientras se enriquece a sí mismo, está a su vez enriqueciendo a otros. Sigamos el ejemplo de nuestro mayor guía y modelo de oración, Jesucristo, aun en estos días en que está en el Cielo, Él está ocupado en la oración. Si ciertamente somos suyos, si le amamos y vivimos por Él y para Él, hemos de aprender cómo fue Su vida de oración en la Tierra y cómo lo es hoy en los Cielos. - Edward M. Bounds

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